Canalización Espiritual: Supera los Bloqueos para Conectar con tus Guías
Contra lo que puedas pensar, es sencillo hablar con el Creador, con los seres espirituales que nos rodean y con las almas de los fallecidos. Eso se llama canalización espiritual, y es sencilla porque todo es energía, absolutamente todo, aunque en diferentes formas. La relación entre unos seres y otros es posible y fácil si ambas partes quieren, y “ellos” siempre quieren.
¿Para qué van a querer comunicarse contigo unos seres de frecuencia elevada que no tienen cuerpo ni viven en la Tierra? Pues porque su misión es ayudar a la evolución de los demás y a la instauración de la luz en la Tierra. Por eso, siempre que los llames estarán preparados para asistirte.
Lo repito: las dificultades en la comunicación o conexión entre la humanidad y los seres de luz —u otras presencias y energías— dependen más de nosotros que de ellos.
Principales obstáculos en la canalización espiritual
1. No creo en ellos
Una de las principales dificultades de nuestras conexiones es no creer en su existencia, en su misión y en su cercanía. Cuando alguien cree que estos seres luminosos no existen, va a negar cualquier experiencia. Incluso aunque sienta, vea o escuche claramente una presencia, se aferrará a “no existen, es imposible, así que me lo habré inventado” o “lo habré soñado”.
Es legítimo no creer algo hasta que no hay pruebas, pero si abres tu mente a la posibilidad de que están y quieren ayudarte, estarás dando el primer paso hacia esa experiencia. Te sugiero que admitas la duda razonable: ¿y si existen y quieren ayudarme? ¿Qué puedo perder?
2. No sé cómo son ni cómo se llaman
Voy a describirte lo que yo percibo y a darte algunos nombres. Así verás que, aun con esa información, tú decides si quieres creer en ellos y llamarlos o no. Yo percibo ángeles, arcángeles, guías espirituales, maestros ascendidos y a Dios.
Aunque digo “ver”, no se trata de ver con los ojos físicos. Como percibo imágenes, digo que “los veo”. Son seres grandes, luminosos, como nebulosas de luz o cuerpos energéticos. Siempre muestran un color o un objeto clave para conocer su misión. Respecto al nombre, no es relevante; hemos adaptado estas presencias a nuestra cultura y fonética, pero lo importante es el mensaje o el consejo.
3. No es tan sencillo
La canalización espiritual es una práctica abierta a todo el que desee realizarla. Nuestros guías y maestros espirituales están deseando que les pidamos asistencia. Si la gran mayoría de mis alumnos han podido notar su presencia, es que todo ser humano puede hacerlo de una forma sencilla.
4. No tengo guías
Todos tenemos guías espirituales y maestros de luz que nos acompañan cada día. La diferencia es que unos atienden a sus “profesores” y otros no. Todos tenemos libre albedrío, pero unos siguen su corazón —donde realmente percibimos lo espiritual— y otros no.

5. No puedo o no sé hacerlo
¿Qué necesitas? Querer comunicarte con ellos y practicar cada día. Si no tienes un método, busca una escuela que te enseñe a canalizar a los seres de luz. Los métodos ayudan, pero incluso sin ellos, la voluntad y el estar presente son los requisitos fundamentales.
Otros bloqueos habituales que impiden canalizar
6. No lo merezco
Muchas personas no se sienten merecedoras del amor del Creador. Esta idea suele proceder de la niñez, pero es necesario corregirla. No se requiere tener un don especial; puedes comunicarte con ellos desde este mismo instante practicando canalización espiritual.
7. No me lo creo
De nada sirve si decides creer que es imposible. ¿Qué te hace pensar que tu Creador te ha dejado solo? Prueba unos minutos a creer que es posible y observa cómo cambia tu vibración.
8. No sé qué decirles
¡Hay muchísimo de qué hablar! Empieza por preguntar qué necesitas saber hoy. Puedes consultarles sobre tu salud, conflictos personales o tu evolución. Su sola presencia puede aportarte calma en momentos de ansiedad.

9. No los veo ni los oigo
¡Ni falta que hace! Basta con volver al corazón. Céntrate en tu ser y pregunta en silencio: “¿qué mensajes tenéis hoy para mí?”. Aunque no escuches nada, ellos siempre están a tu lado.
10. No responden como yo espero
El “cielo” no responde como tú quieres, sino como tú necesitas para desarrollar paciencia, aceptación y paz.
11. No me resuelven los problemas
La canalización espiritual no es magia. Su objetivo es recordarte las herramientas que ya habitan dentro de ti para que tú puedas actuar con claridad.
12. No me fío de lo que recibo
Pensar “me lo estoy inventando” es el bloqueo más frecuente. Tu capacidad nunca desaparece, solo se debilita si no practicas. Confía en tu propia intuición y conexión.
13. No quiero hacerlo
Eres completamente libre de no creer o no meditar. No hay obligaciones en el mundo espiritual. He escrito este artículo simplemente para ayudarte si decides dar el paso.
De nada.


