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ESPIRITUAL ¿RICO O POBRE?

Espiritualidad y dinero: ¿Qué relación tienen?

No voy a hablar de dinero porque no tengo grandes conocimientos sobre economía. Más allá de ser una buena gestora de mi sueldo, no sé demasiado sobre inversiones, asuntos fiscales o mercados financieros.

De lo que sí sé es de espiritualidad, fe y práctica espiritual. Por eso hoy me hago —y te hago— una pregunta:

¿Qué relación hay entre la espiritualidad y el dinero?

Para empezar, voy a compartir una respuesta canalizada de los guías y maestros espirituales con los que me relaciono cada día. Ellos dicen:

“Los asuntos económicos son asuntos humanos y, por tanto, tienen su lugar en el diálogo entre el ser humano y la consciencia universal.”

Podría dejar el artículo aquí mismo, pero, como humana, esa respuesta no termina de satisfacerme. Veo a muchas personas que se consideran espirituales y que, sin embargo, parecen obsesionadas con ganar más, tener más y gastar más.

Entonces, ¿qué dicen los maestros al respecto?

Voy a canalizar su voz en lugar de dar simplemente mi opinión. Estoy convencida de que su mensaje puede ser más profundo, interesante y sanador que el de una persona corriente. Además, soy canalizadora: esa es mi misión y también mi trabajo.

Así que volvamos a la pregunta:

¿Qué tienen que decir ellos sobre el dinero?


El dinero es neutro, el dilema está en su uso

Si el dinero es neutro, surge otra pregunta inevitable:

¿Por qué puede convertirnos en personas egoístas, manipuladoras o interesadas?

Según explican los maestros, la energía que acompaña al dinero es la energía del poder. Y el poder tiene la capacidad de sacar a la luz nuestras partes menos elevadas y nuestras necesidades más básicas.

¿Se refieren solo a necesidades como alimento, ropa o un lugar donde dormir?

No exactamente.

Hablan también de necesidades más profundas: la necesidad de reconocimiento, de seguridad, de control o de sentirse por encima de los demás.

El dinero nos permite adquirir bienes o servicios que:

  • nos distraen
  • nos consuelan
  • nos calman
  • nos alejan del dolor

Algunos incluso nos sanan. Otros simplemente nos permiten mirar hacia otro lado.

Y, en el fondo, muchos de esos bienes intentan acercarnos a algo que todos buscamos constantemente: el amor.

Cuando el amor falta, a veces intentamos sustituirlo comprando cosas que nos hagan sentir mejor, superiores o más seguros. Desde una mansión o desde un jet privado el dolor puede parecer más lejano… mientras que los falsos amigos suelen aparecer más cerca.

Por eso conviene recordar algo fundamental:

El problema no es el dinero.
El problema es lo que el ser humano proyecta sobre él y lo que está dispuesto a hacer para conseguirlo.


¿Por qué tantos delitos están relacionados con el dinero?

Las estadísticas muestran que muchos delitos están relacionados con motivos económicos -el otro motivo es la pasión, las emociones-. Pero eso no significa necesariamente que quienes los cometen carezcan de recursos.

A menudo ocurre lo contrario: simplemente quieren más. No tienen carencia en lo material sino en la consciencia.

Las estafas a aseguradoras, los engaños en herencias o los matrimonios de conveniencia son solo algunos ejemplos de formas de obtener dinero que no proceden de un trabajo o de una contribución real a la sociedad.

Así que surge otra pregunta importante:

¿Cuál es realmente la energía del dinero?

Tómate un momento para pensarlo.


Dinero no es lo mismo que prosperidad

Otra idea importante: tener dinero no significa ser próspero.

Se puede tener mucho dinero y:

  • no ser generoso
  • no saber disfrutar de la vida
  • vivir con miedo constante a perderlo

De la misma forma, tener riqueza no garantiza felicidad.

Pregúntate con sinceridad:

  • ¿Todas las personas millonarias son felices?
  • ¿Todas las personas pobres son infelices?

La realidad demuestra que no.

No soy ingenua. El dinero permite muchas cosas importantes:

  • alimentarse mejor
  • acceder a medicamentos
  • recibir educación
  • vivir con mayor comodidad
  • pagar servicios profesionales

¿Todo eso puede contribuir a una vida más feliz?

Probablemente sí… Si sabemos valorarlo.

Para ilustrarlo, me gusta recordar una frase del actor Jim Carrey, quien dijo hace años:

“Ojalá todo el mundo pudiera ser rico y famoso y tener todo lo que siempre soñó, para que se dieran cuenta de que esa no es la respuesta.”


No hemos hecho voto de pobreza

Encontrar el término medio no es fácil.

Cuando alguien no quiere ser materialista ni obsesionarse con el dinero, puede caer en el extremo contrario: no prestarle ninguna atención.

Y eso también trae problemas.

Porque cuando ignoramos algo —especialmente algo tan práctico como el dinero— las consecuencias suelen aparecer tarde o temprano.

No saber cuánto ganas, cuánto gastas o cómo administras tus recursos puede convertirse en un auténtico desastre.

Entonces surge otra pregunta importante:

¿Cómo relacionarnos con el dinero con respeto, pero sin obsesión?
¿Cómo mirar esta realidad humana con más luz?

Vamos paso a paso.


Las creencias que tenemos sobre el dinero

Muchas personas sienten una especie de rechazo hacia el éxito económico.

¿De dónde viene esa aversión?

Puede tener muchos orígenes:

  • patrones familiares
  • experiencias personales
  • creencias culturales
  • o incluso memorias espirituales de otras vidas

En mi trabajo espiritual he visto muchas veces a personas que parecen seguir viviendo bajo votos hechos en otra vida: castidad, obediencia y, cómo no, pobreza.

Pero si ya no eres aquel monje o aquella religiosa, si estás viviendo una vida nueva en otro tiempo y en otro lugar, ¿por qué mantener esas limitaciones?

A veces conviene revisar también las ideas y comportamientos que vimos en nuestra infancia respecto al dinero: Cómo se hablaba de él en casa, qué emociones lo rodeaban, qué creencias se repetían.

Porque muchas de esas ideas siguen actuando en nuestra vida adulta… incluso sin que nos demos cuenta.

¿No te gustaría mejorar tu relación con la riqueza económica y disfrutar más de lo que ya tienes?
¿No puedes mirar con amor tu derecho a vivir con comodidad en este planeta?

Sé que el tema es muy amplio porque, en realidad, ¿qué es la comodidad? ¿Comida, agua caliente y un par de mantas? ¿O un trabajo con un sueldo alto, una casa grande y un coche de gama alta?

¿Dónde están los límites?


Qué dicen los guías espirituales sobre el dinero

“Si, aunque tengas mucho, no lo compartes ni lo disfrutas, nunca será suficiente.
Si, a pesar de tener suerte, salud y bienes económicos, no vives el presente, no eres rico.
Puede que tengas mucho en el sentido material, pero ¿cuántas de las personas que te rodean seguirían contigo si perdieras tu riqueza o tu poder?

Lo que realmente necesitas en la vida, ¿se puede comprar?

¿Cómo te sientes cuando no tienes lujos materiales pero agradeces todo lo que hay en tu vida?

La solución a tus problemas no es ganar más ni gastar menos. La solución a tus males es la consciencia.

Si estás en el otro extremo y el dinero no te parece importante, eres ingenuo.
Si recibes un sueldo, una ayuda o una pensión, ¿qué haces con ello?

No mirarlo ni atenderlo es el comportamiento propio de un niño que se aleja de aquello que le da miedo, que le incomoda o que no sabe manejar.

Pero tu responsabilidad es conocerlo profundamente y mirarlo con amor para que el dinero, bella realidad neutral, te ayude a seguir creciendo y a ayudar a otros en su evolución.

El dinero se ha utilizado mal tantas veces que la sola palabra genera antipatía o repulsa en muchos de vosotros.
Pero vuestro aprendizaje es respetarlo, conocerlo y utilizarlo bien, pues los bienes económicos están para ser disfrutados, para ser compartidos y para dar fruto.”Esto es lo que me llegó cuando les pregunté.


¿Existe el dinero luminoso?

Dicen los maestros que “cuando el dinero se usa para dar luz, es dinero luminoso”. Si dudas de estas palabras que recibo, siéntelo en tu corazón y escucha la respuesta. O busca lo que los grandes maestros espirituales dicen al respecto. ¿No te suena lo que dijo Jesús de Nazareth al respecto? ¿No te suena lo de "dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios"? Y esta me encanta: “Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.” Busca lo que dicen al respecto Buda, Gandhi o San Francisco de Asís y entenderás el lugar de lo material en una persona que se dice espiritual. En lo que todos están de acuerdo es en que ganar dinero o ser rico no es un objetivo muy espiritual. ¿Se puede ser alguien espiritual, estar en luz y tener dinero? Sí -Jesús eligió a un recaudador de impuestos para que lo siguiera y nunca rechazó a nadie por su clase social-. ¿Se debe tener la riqueza económica como meta? No. ¿Se puede cobrar por el trabajo que uno hace, aunque sea un trabajo en el terreno de la fe, la meditación, el Reiki, la energía...? Sí. Es un trabajo y debe haber un pago justo por ello. ¿Por qué parecen estar en puntos opuestos lo espiritual y lo material? Están distantes las energías que sentimos cuando estamos en un lugar o en otro, no la realidad en sí. Por ejemplo: Puedes ayudar a alguien escuchándole, dándole Reiki y dándole limosna. Todas son formas de ayuda, por eso existe el "dinero luminoso", que es ese que se usa para ayudar, para crecer, para dar más luz.

Termino con otro pequeño ejercicio.

Revisa lo que ganas y cómo lo ganas.
Revisa lo que gastas, en qué lo gastas y con qué actitud:¿Sientes culpa? ¿Derrochas? ¿Juzgas cómo otros ganan o gastan su dinero? ¿Lo acaparas? ¿Lo despilfarras?

Ahora siente si tu sueldo, tu renta o tu pensión están satisfechos con el uso que les das.

Permítete sentir qué quieren que hagas para iluminar tu vida y la de quienes te rodean. ¡Te sorprenderás!

De nada.

Estos ejercicios son muy valiosos, porque ni todo lo caro es bueno ni todo lo gratuito es malo. La ley que hay por encima de la economía es la ley del equilibrio, de la justicia, de pagar por los bienes o servicios que recibimos, o, al menos, compensarlos o agradecerlos de algún modo.

Pero eso lo dejo para otro artículo.

¡QUIERO APRENDER Y CRECER!