¿Qué dicen los ángeles de la guerra?
Cuando compartí cartel con la médium Marilyn Rossner en Valladolid, ella predijo que la próxima guerra no tocaría a España. El mensaje era sobre España porque ella estaba aquí, pero, ¿y los demás países? Yo no puedo ni quiero evitar pensar en otros países, en otras personas, así que, ¿qué nos dicen los seres de luz que canalizo? Esta es nuestra última conversación.
—Queridos, ¿qué está pasando?
—Las fuerzas oscuras de las almas de los seres humanos salen a la luz en un continuo esfuerzo por triunfar sobre el bien. Ellos luchan por causar dolor como forma de control y de poder. Las guerras —todas— empiezan por el deseo de alguien de tener o creer que tiene más poder que otro y lo ejerce a través del control económico. ¿Cómo se hace? Primero, las personas se dejan llevar por su necesidad de sentirse únicas, importantes, imprescindibles, mejor dicho. Entonces amenazan a los demás con su poder político, armamentístico y económico, pero en realidad el control es con el miedo y el dolor. Si solo fuera con lo económico, no podrían con la fuerza de la humanidad, pero cuando os amenazan con la muerte de los vuestros, con la invasión de vuestro territorio o con el control de vuestros movimientos, pensamientos y credo, entonces sí que os atemorizan. Y al provocaros miedo, ¿qué ocurre? Aumentan la tristeza, la enfermedad, la dependencia, la parálisis… y se genera la compra compulsiva de algunos productos, lo cual provoca escasez y aumento de precios. Ellos siempre ganan.
—¿Qué podemos hacer?
—Seguir viviendo. Seguir confiando en que esto es solo una fase. Seguir adelante, con precaución, pero sin tomar decisiones impulsivas en función del noticiario y de la prensa. Es el momento de conectar con la Tierra y detectar lo que realmente está pasando y veréis que, como siempre, la guerra la gana el terror. Eso mata más que las bombas, más que las balas y las espadas.
—¿Queda mucho tiempo sufriendo estos conflictos creados?
—Siempre os decimos que duran poco y siempre vemos que para vosotros es demasiado. El tiempo de un conflicto es realmente breve, pero el ser humano se desconecta de su propia naturaleza y de su capacidad de cambiar los acontecimientos y todo se alarga mucho. A más plazo, peores noticias y más miedo. Y entonces se alarga de nuevo. Nuestro consejo es que os concentréis en la fuerza de los gobiernos, de las empresas, de los soldados, de los individuos. Nuestra petición es que os centréis en la unión y no en la separación. Que recordéis que lo que afecta a uno os afecta a todos y que todos sois lo mismo.
Respecto a las ideas, imaginad con detalle y pasión cómo las guerras terminan. Visualizad la firma de tratados, un nuevo estado de equilibrio, una limpieza de errores y tensiones… Eso es crear un egregor de paz en vez de mantener un egregor de lucha.
—¿Realmente tenemos poder sobre lo que ocurre?
—Realmente sí. El ser humano ha olvidado que para estar en equilibrio con lo que le rodea ha de estar en equilibrio con sus vecinos, con los países con los que comparte fronteras, con su propio corazón. ¿Da paz a tu corazón temer que los obuses destruyan tu casa y partan tu vida en dos? No, no le da paz. ¿Tiene alguna ventaja pensar así? No para ti, pero sí para los creadores de la guerra. ¿Es realista que tus pensamientos puedan detener una batalla? Sí, si se mantienen fuertes en el tiempo y se unen a los de otros.
—¿Cómo hacemos eso?
—Enviad oleadas de amor a los lugares de conflicto, pero también a los despachos de quienes generan estos conflictos. Ved con vuestra mente y vuestro corazón cómo se retiran los ejércitos, cómo se levantan las banderas de paz y cómo se curan los heridos. Visualizad cómo se intercambian pacíficamente los prisioneros de dos bandos. Ved la paz, sentid la paz, atraed la paz.
—Pero, ¿por qué ocurre esto?
—Siempre ocurre y siempre ocurrirá. En la evolución del alma que viene a la Tierra no hay antes ni después, solo existe el ahora. Por más que la humanidad evolucione en algunos aspectos, sigue quedando mucho margen para la evolución, así que siempre habrá conflictos en este planeta de colores. ¿Qué hacer? Salid de la rabia y del dolor. Salid del terror y del pánico y mantened la fe. Entonces las contiendas se acortarán en el tiempo y serán más suaves. Podéis dar conciencia si estáis unidos, si seguís viviendo y trabajando a pesar de la guerra; si nadie os para, el enfrentamiento pierde fuerza.
—¿Cuál es vuestro papel en esto?
—Calladamente observamos vuestras dudas, vuestras incertidumbres… En silencio susurramos que el camino correcto es la paz interior, continuar con la vida, seguir viviendo y ver la paz que reside, como una semilla, en todo conflicto. Esto es la prueba de vuestra fe, de vuestra fuerza y de vuestra unión. Cuando las cosas se ponen realmente mal, ¿eres generoso? ¿Eres solidario? ¿Tienes miedo o sigues creyendo que todo tiene un por qué evolutivo y superior?
Las guerras os unen, os aproximan en el dolor y el pánico. Esto que ahora sienten Europa o Estados Unidos es lo que sienten decenas de países en el planeta sin tener un solo año de paz. Estáis conociendo lo que otros ya pasaron pero que, con el tiempo, se olvida. Estabais muy cómodos dando todo por hecho, por controlado, y esto os enseña que todo es mutable, cambiante, inesperado y que todo lo que sucede os permite crecer en generosidad, en fuerza y en fe.
—¿Algo más que tengamos que saber hoy?
—Ya sabéis la tarea encomendada a los trabajadores de la luz en la Tierra. Ahora, llevadla a cabo. No estáis solos.
—Gracias.
—Siempre al servicio. No perdáis la fe.
Canalizado por Amada Selina



