NUESTRO CUERPO ES ENERGÍA ENCARNADA
Las distintas culturas han creado sistemas de pensamiento diferentes sobre el ser humano. Los platónicos valoraban el alma frente a todo lo demás. Los epicúreos y los hedonistas estimaban el placer como algo realmente importante, restando importancia al cuerpo físico. El judeocristianismo tomó las ideas platónicas y habló del sacrificio del cuerpo como camino para llegar a Dios.
Personalmente, opino que todos los extremos son inadecuados. Ni somos solo alma ni solo importa el cuerpo y, mucho menos, son entidades separadas. En este planeta, sin la una no existiría la otra.
Actualmente, ¿cuál es la tendencia? Vemos en los medios de comunicación y en la cultura en la que estamos inmersos que el cuerpo parece ser lo primero. Sin embargo, no se habla tanto del cuidado del organismo como del aspecto que presenta al exterior. Por eso, en la era de la imagen, se privilegia un buen aspecto frente a una buena salud.
¿En qué me baso para decir esto? En que están más llenas las peluquerías y las clínicas de estética que las consultas de nutricionistas, por poner un ejemplo. Parece que importa más ser atractivo que estar sano y, por supuesto, mucho más que el desarrollo espiritual. El problema no consiste en que nuestras culturas quieran que seamos atractivos, sino en intentar vencer la edad, ser eternamente jóvenes, atractivos y fértiles en detrimento del crecimiento espiritual.
¿Qué aporta el desarrollo del espíritu en el terreno del cuerpo? En primer lugar, si yo consulto a los seres de luz a los que canalizo habitualmente, su respuesta es: “Os sugerimos cuidar vuestro cuerpo para poder realizar vuestra misión en la Tierra”. Es decir, que, según ellos, no somos dos partes unidas ni dos cosas independientes —cuerpo y alma—, sino que nuestra alma crea, elige y modifica el organismo físico para cumplir sus objetivos espirituales.
Así que no deberíamos decir “yo y mi cuerpo” o “tengo un cuerpo”, sino “yo soy cuerpo, alma, sensibilidad, etc.”.

CUERPO FÍSICO, ¿ENVASE O TEMPLO DEL ALMA?
La razón de haber privilegiado el aspecto físico es que la vista es un sentido que aporta mucha información de un modo muy rápido. Cuando ves a alguien por primera vez, sacas conclusiones o te creas una idea de cómo es más rápidamente que si tuvieras que hablar con ella, ¿no es cierto?
Además, desde que el mono evolucionó a homínido —que se pone de pie y camina sobre dos patas—, la vista ha sido un elemento fundamental para distinguir a los amigos de los enemigos y de las presas, incluso a grandes distancias.
Hay que añadir que quien salía a cazar era el macho, es decir, el varón, y la hembra —la mujer— se quedaba cultivando, cocinando, cuidando… Eso significa que el hombre desarrolló más la vista, la orientación, la fuerza física, etc. La mujer tuvo que desarrollar el oído para escuchar el llanto de los más pequeños, así como la observación de los detalles.
¿Sabías que muchos de los frutos y hortalizas que comemos son muy tóxicos si no se ingieren en su punto de madurez? Por eso somos tan sensibles a los colores, a los detalles, a los sonidos y a los olores.
En el terreno sexual, ¿quién mandaba? El macho. Y, como este elegía según lo que veía, las hembras empezaron a presentarse de modos más atractivos a los ojos del hombre. Si echas un vistazo a la historia de la humanidad, ¿quién se ha adornado y engalanado más: los hombres o las mujeres? Esa es la base, pero ha llegado hasta los tiempos actuales.
Finalmente, en la era de la imagen —la informática, la tecnología, la inteligencia artificial—, todos estamos expuestos a ser aceptados o rechazados por los demás a la primera. O encajas o no encajas en un grupo, en una fiesta, en un trabajo… Así que, ¡hala!, a vestirse como mandan los cánones.
Y, con tal de encajar, hombres y mujeres —pero mucho más las mujeres— hemos llegado a someter el cuerpo de diversas formas, muchas de ellas aberrantes.
¿Quieres ejemplos?
Las mujeres jirafa (Tailandia), los platos labiales (Etiopía), los pies de loto o “lotos de oro” (China), los corsés (Europa occidental). Me pregunto qué opinan nuestros guías espirituales de esto.
Actualmente, se recurre a la cirugía estética: aumento de pecho, abdominoplastia, ponerse o quitarse grasa de las nalgas, retoques para hacerse los ojos más grandes, la nariz más pequeña o la barbilla más masculina. Y no olvidemos extirparse las costillas flotantes para mantener una cintura estrecha, algo que se da especialmente durante la juventud, pero que se ensancha al envejecer.
Hago una pausa… Tienes que ver cómo se ríen los guías espirituales, por no llorar, claro. ¿Cómo puede ser que el cuerpo nos parezca un envase que no debería mostrar signos de envejecimiento ni las cicatrices de la vida? Los accidentes, las enfermedades, los partos —en el caso de las mujeres—… Todo esto va a marcar el cuerpo humano, haciendo de él un mapa en el que pueden leerse los avances y los retrocesos, los pasos de crecimiento y los parones, el amor y el desamor —dicen los maestros—.
Pero ¿llegamos a morirnos de hambre por entrar en determinada talla? Sí. ¿Puede la presión social causar problemas mentales graves? Sí. ¿Qué dicen nuestros maestros sobre ello?
CANALIZACIÓN SOBRE EL CUERPO
Como canal espiritual les he pedido que nos den un mensaje sobre este tema, aquí lo tienes:
“Tu cuerpo es un templo perfecto que se expresa y se modifica según tus avances y tu propia vibración. La idea que tienes sobre su perfección es diferente a la nuestra, porque, para nosotros, ya eres perfecto. Lamentablemente, te dejas llevar por otros para ser aceptado cuando, en realidad, lo importante para ti sería que tu alma brillase en cualquier contexto, en cualquier grupo.
Desearíamos que llamases la atención por tu luz, por tu capacidad de amar y por tu alma pura, y eso, además, convertiría tu cuerpo en un hermoso cuadro perfecto sin esfuerzo, sin retoques, sin intervenciones.
Tu belleza no entra en ninguno de los cánones de belleza actuales ni pasados, porque cada ser es único. No debes mirarte por fuera, sino poner la atención en tu alma y preguntarte: ¿quién soy?, ¿qué he venido a hacer?, ¿cómo lo voy a lograr?
Y, con cada paso de crecimiento y de amor hacia ti y hacia los otros, tu organismo ganará salud, belleza exterior y brillo. El organismo se acompasa al crecimiento del alma.
Por eso, todo aquel que tiene luz en su interior y la muestra es naturalmente atractivo. No guapo o perfecto, sino alguien que atrae a los demás a su lado de modo natural. No hay trucos, no hay filtros ni trampas ni alteraciones. El cuerpo se adapta al alma; el alma influye en el cuerpo.
Si fuera al revés, todos aquellos que se ven hermosos, por fuerza, lo serían también por dentro, y no ocurre así. Ocurre al contrario”.
Espero que revises tus creencias e ideas sobre tu físico. Sé consciente de cómo te tratas a todos los niveles. No olvides que, si te amas, tu cuerpo —que es alma encarnada— también lo expresará.



