¡PRESENTE, SEÑOR!

Amada Selina

Amada Selina es maestra en Registros Akáshicos, canalizadora espiritual y escritora. Se licenció en Periodismo y posteriormente se formó en Sexología, Mediación Familiar y en varias terapias complementarias. Actualmente imparte cursos de formación, conferencias canalizadas y publica libros de temática espiritual.
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La necesidad de estar presente es ahora más evidente que nunca. Los tiempos que atravesamos exigen una mayor consciencia en esta batalla perpetua entre la luz y la oscuridad. ¿Por qué? Mira a tu alrededor, ¿cómo están las cosas? ¿Cómo está tu familia? ¿La gente que te rodea? ¿Y cómo están los países que rodean el tuyo? ¿Y los más lejanos? Se habla de crisis de valores, de falta de consciencia y de la necesidad de “despertar”, pero ¿qué rayos significa esto? Sencillamente, significa estar presente. La consciencia no es otra cosa que estar en el aquí y en el ahora con toda la intensidad y la atención posible. Esta disposición interior terminaría con las depresiones, los miedos y, por extensión, con las guerras internas y externas.

 Imagen de StockSnap en Pixabay 

¿Cómo podemos hacerlo?

Es simple, pero no sencillo. Se trata de respirar y estar atentos a la respiración y a sus efectos en nosotros. Consiste en mirar y en ver lo que realmente uno está mirando, no las veinte cosas que acuden a nuestra cabeza. Te pido que centres tu atención en este momento. Sí, sé que te lo he pedido muchas veces, en los vídeos y en otros artículos, pero si lo hicieras ya no tendrías que buscar fuera de ti lo que ya sabes hacer, así que… continúa. Hazlo de nuevo. Pon tu atención en tu respiración, ¿qué piensas y qué sientes? ¿Qué pensamientos, emociones o sensaciones aparecen? Este ejercicio es el principio de la consciencia.

No hay que ir al monte a meditar, no es necesario viajar lejos para conocer al gurú de moda, esto es inútil si no prestas atención a lo que te rodea, ¿lo haces? Ese es tu viaje y tú eres tu gurú, tu maestro. Los demás solo apuntamos con el dedo la dirección en la que puedes empezar a caminar, solo eso. Pero la consciencia no está en el maestro, en el método, en el libro ni en la naturaleza, sino en ti. ¿Dónde la ubicamos? Se puede creer que la consciencia está en la cabeza, pero yo no lo creo. Ahí están las ideas y los pensamientos, los prejuicios y los temores, las estrategias y las metas, pero la consciencia atañe a todo el cuerpo. ¿Tienes cuerpo? ¿Y estás vivo/a? Ole, ya tienes la mitad, pues no puedes ser consciente sin estar vivo o viva, así que ya tienes la base: vives. No se requieren estudios ni investigaciones para estar consciente, solo atención, y la atención es una capacidad a desarrollar no un título universitario ni una conquista tediosa. Al contrario, se logra fácilmente poniendo la mirada (literal y figuradamente), el oído, el olfato, el gusto y el tacto en aquello en lo que estás. ¿Estás trabajando? Da el 100%. ¿Estás cocinando? Pon toda tu atención. ¿Vas a ducharte? Haz de un gesto cotidiano un momento sublime. ¿Quieres hacer el amor? Perfecto, y, ¿en qué estás pensando? Si no centras tu atención estarás cocinando en el trabajo, duchándote cuando estás en la cama y haciendo el amor cuando cocinas o te duchas, es decir, totalmente descentrado/a, totalmente inconsciente, ¿y quieres avanzar en tu espiritualidad?

¿Qué cuerpo tienes y cómo te tratas? Ayunar puede ayudar a tu concentración pero pasar hambre elimina tu capacidad de pensar en otra cosa que no sea comida, ¿ves los extremos? La consciencia es un modo de equilibrio. Puede que tardes muchos años en lograr un equilibrio aceptable y sano entre tus objetivos mentales y tu capacidad física, o entre amar a los otros y amarte a ti, pero si no empiezas ahora nunca lo lograrás, por tanto: respira y obsérvate mientras lo haces. Cuando estás presente en lo que haces cometes menos errores, disfrutas más y no hay lugar para el miedo, la rabia o el drama, solo para lo que es, en su justa medida, porque no cabe nada más. ¿Lo has probado alguna vez? Estás tan inmerso/a en algo que ¡nada puede distraerte! Esto es una virtud, no un defecto, pero en esta sociedad de la prisa y el rendimiento se ha sustituido la entrega y la concentración por las cifras y los números, por el “más” olvidando el “mejor”, y el ser humano traduce que si hace más y más rápido llegará antes a su propósito, cuando sucede más bien lo contrario. La prisa mata, lo sabemos, pero el peso personal y social nos empuja a seguir corriendo sin saber hacia dónde, como un pollo sin cabeza. ¿Eres eso, un pollo sin cabeza? ¿Eres un ser orientado al rendimiento, la acción, la cantidad o la prisa? Tal vez por eso triunfan las estrategias del tipo “hágase rico en 7 días”. Y digo yo, si funcionara, todo el mundo sería rico, estaría sano y sería feliz, pero no es así. ¿Por qué crees que hay un tipo de venta que se llama “venta por impulso”? Porque se logra la venta ofreciendo ventajas fantásticas en muy poco tiempo y por un plazo muy limitado, y, claro, ¡tienes que decidir sin pensar! Ahí tienes el truco: sin pensar, sin reflexionar, sin valorar nada. ¿Acaso no tienes cientos de cosas que no utilizas, que no te sirven, pero que eran muy baratas o que eran únicas? Pues la vida también nos ofrece esa cosas de “rebajas”, esas gangas y ofertas que hay que tomar ahora o nunca y que no nos permiten pararnos a sentir, a discernir, es decir, a tomar consciencia de si lo necesitamos, de si realmente nos aportará felicidad o de si solo aumentará los problemas. ¿Me explico?

No hay prisa, y lo digo yo, que vivo acelerada, por eso lo digo por experiencia. No hay prisa, solo consciencia, que es estar presente. Entonces todo se intensifica. Haz la prueba. Regálate diez minutos, basta con diez, para ti, a solas y sin interrupciones, y quédate contigo esos minutos. Si nada te interrumpe y te centras solo en ti ¡verás lo que ocurre! No haré spoiler (no adelantaré nada), prueba, no tienes nada que perder. Si necesitas saber algo, date diez minutos. Si no sabes qué hacer, regálate diez minutos. Si no puedes más, si no entiendes nada, haz esta prueba. Eso sí, no hagas trampas: no vale mirar el teléfono móvil ni escuchar música. Solo vale quedarte en silencio y sentir lo que haya, lo que venga. Eso es estar presente. No admito reclamaciones, yo no sé lo que va a pasar, es un juego, una prueba. ¿Qué es lo peor que puede ocurrir?

Estar presente va mucho más allá de las ideas. La mente se siente privilegiada porque durante milenios el más listo del clan ha sido valorado porque encontraba soluciones a los problemas. Esto tiene su lugar y su momento, pero la mente debe ponerse al servicio del alma en este ejercicio. No hay que pararla ni negarla, solo permitirle hacer su trabajo, pero que lo haga después, más tarde, solo para poner palabras a lo ocurrido durante estos diez minutos de presencia. El cuerpo tiene sus limitaciones. Claro que puede haber dolores, molestias, incomodidad, cosas que no funcionan… pero si pones consciencia te darás cuenta de qué te ocurre y, tal vez, de cómo se ha originado o de cómo eliminar el problema. Solo la consciencia permite saber lo que realmente pasa, lejos de la trampa del intelecto y de las necesidades y limitaciones del cuerpo, la biología. Puede que afloren emociones, que si aparecen es porque estaban, seguramente escondidas bajo el estrés, la exigencia y la prisa. Puede que una falsa espiritualidad, más orientada a la huida que a la presencia, estuviera tapando lo que realmente sientes. Puede que el dolor del cuerpo, la exigencia, los demás (jefe, pareja, hijos, amigos) demanden tanto de ti que, en un buenismo que confundes con amor, estés más fuera que dentro, más en ellos que en ti, seguramente más por ego y por necesidad de reconocimiento que por amor verdadero. ¿Lo has pensado? Puede que sí. ¿Sabes salir de ello? ¿Quieres salir de ello? Puede que aún te compense y por eso persiste. Yo no te digo lo que tienes que hacer, solo quiero que te des cuenta de lo que haces, de lo que quieres hacer y de lo que realmente estás haciendo, ya que normalmente estos tres deseos no coinciden.

Que igual me estoy liando, eh, que tal vez no me explico. Lo que quería decirte cuando empecé a escribir esto es que todos los días recibo mails, comentarios y mensajes de personas que me piden que les ayude a ser más espirituales, que viaje a su región, que escriba más libros y que sortee cursos, pero su espiritualidad y su evolución personal no pueden depender de mi trabajo ni del de tantas personas que hacen algo semejante: tú no puedes depender de otro. Tu crecimiento personal y tu evolución como alma solo dependen de ti, nada la impide y nada la garantiza. Algunas personas como yo ayudamos, puede ser cierto, pero solo apuntamos un camino que has de tomar voluntaria y libremente, o será una imposición, una chantaje o una venta por impulso. Eres libre, yo solo escribo lo que me funciona, lo que me ha servido, y lo que más me ayuda es respirar centrándome en ese simple pero complejo acto involuntario. Lo hago voluntario, consciente, como peinarme, como hacer la cama, como desayunar, como amar. Consciente, pleno, sentido, percibido con todos mis sentidos, los del cuerpo y los sentidos internos. Esto es estar presente y vivir en plenitud, aunque se trate de barrer la casa y fregar los platos. Estar presente es mirarlo todo como se mira al amante, respirar como si fuera el último día, saborear el instante apreciando que no va a volver, que es el último, porque así es.

Imagen de Stefan Keller en Pixabay 

Este es el paso de avance que te propongo hoy. Esta es la espiritualidad que quiero para mí, para la gente que amo y para los que seguís mi trabajo: una espiritualidad real, íntegra, total, que nos lleve a vivir conectados a la luz que somos en cada instante. ¿Te unes? Cada vez somos más. Mira por la ventana e intuirás el brillo de millones de personas maravillosas que quieren sacar lo mejor de sí mismas. Brillar está de moda, pero solo se logra en el instante presente.

17 Comentarios

  1. Elía Maria Aguilar Hernández

    Gracias amada Selina.. gracias x facilitar mi camino, me fascina como lo explicas..tengo 61 años y HOY solo quiero disfrutar lo q la vida me presta, solo HOY quiero agradecer TODO lo q he vivido y HOY quiero VIVIR plena tranquil@,saboreando cada instante y no saboteando me como lo hice antes…. gracias a ti y a todos nuestros guías.

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    • Mariel

      GRACIAS. Cada aporte tuyo es un faro que me dice “es por acá”. Escucho tus videos una y otra vez para hacerlos parte de mi.
      GRACIAS.

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    • Gabriela

      Gracias Gracias Gracias amada!!!! Hermoso y sencillamente Simple y Verdadero!!! Asi lo siento.

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    • Mónica Vázquez

      Simplemente me encantó!!! Gracias por enseñarme qué tengo que estar presente en cada momento..Bendiciones 👌🌟💜

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  2. Ingrid Hofmann

    Es la pura verdad Amada querida, al respirar y hacer silencio mental llega lo que uno necesita saber y/ o entender.
    Un abrazo

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    • María José

      Amén 🙏🌈💗

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  3. Flor Pittaluga

    Gracias Amada tan simple y desafiante como eso. Me focaliza y me libera tu reflexión. Manos a la obra!
    Un beso grande!

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    • Luz Nancy

      Gracias!!

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  4. Enriqueta

    Me alegro en el alma de que tú y otras personas estén ahí,para alumbrarnos . Muchas gracias Amada, saludos.

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  5. Mayra Bastidas das Loor

    Es difícil con tantas cosas en la cabeza pero a la vez tan fácil…. Me probaré, porque no

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  6. Hector

    Así es…

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  7. Sandra

    Si es cierto! Al fin me estoy dando cuenta cuando no estoy presente y eso se logra estando “presente” creo yo

    Gracias Mae por compartir tus reflexiones que me ayudan 💞

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  8. Maribel Castaneda

    No hay mas certeza que la luz de tu mensaje. Como humanidad nos acostumbramos a vivir en la carrera y en pro de nuestros objetivos futuros o nuestras frustraciones y a esperar lo expectacular ( por lo tanto no vivimos ni disfrutamos este camino); olvidamos que en las cosas simples está el verdadero valor de la vida y el disfrute de la misma.

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  9. Paula

    Gracias Amada!las palabras más amorosas para este momento presente.

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  10. Aurelia Martinez Macias

    gracias Amada por compartir
    gracias gracias gracias,
    cada vez soy más consciente del aquí y el ahora

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  11. raquel.ortiz

    Presente!!!

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  12. Teo

    Amada: No te pido ayuda, sino que te doy las gracias por el regalo que fue para mí,hace casi un año,hacer con tu escuela el primer nivel de Registros Akáshicos. No hay palabras para definir la belleza que se desplegó y que terminó con una vida vivida a ras del suelo para aprender a volar como un águila. Mis Maestros se han revelado para no salir de mi corazón nunca más y uno de ellos,alto y grande,me guía con paso firme,seguro y valiente. Él brilla en mi interior,disipa toda duda y donde quiera que miro solo veo Luz.
    Sin ti,ésto no hubiera sido posible.Mi vida tiene ahora un nuevo sentido y significado. Y todo porque un día cualquiera,”apareció” un vídeo tuyo que me llamó la atención y así empecé a seguirte.

    Te honro.

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