PAZ INTERIOR

Amada Selina

Amada Selina es maestra en Registros Akáshicos, canalizadora espiritual y escritora. Se licenció en Periodismo y posteriormente se formó en Sexología, Mediación Familiar y en varias terapias complementarias. Actualmente imparte cursos de formación, conferencias canalizadas y publica libros de temática espiritual.
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COMO AUMENTAR TU PAZ INTERIOR

Para empezar te diré que yo no tengo ni idea pues soy, por naturaleza, una persona inquieta e impaciente y mentalmente activa. Sin embargo, la humildad para pedir ayuda a otros que saben más, sí la tengo. No me refiero solo a expertos en la materia, maestros o amigos que dominan este asunto, sino que también aprovecho toda la ayuda que el mundo espiritual nos ofrece y por eso les he pedido a mis maestros que nos ayuden con este objetivo.

Pero, ¿es posible tener paz interior?

He visto muchísimas personas en mi vida que parecen estar en un estado de calma profunda casi siempre. Incluso las situaciones graves parecen alterarles bastante poco. Tengo la teoría de que si una persona puede hacerlo, otra persona distinta también puede, tardé más o menos, lo haga mejor o peor, pero puede hacerlo. Animada por este pensamiento he decidido observar y copiar cómo lo hacen.

En primer lugar han eliminado de su mente la idea de un mundo perfecto. Parece que saben que este mundo puede mejorar pero que será una mejoría paulatina, sutil y, desde luego, muy lenta. Admitiendo esto contemplan cada acontecimiento como una forma natural y “normal” de cómo transcurre la vida. Es decir, lo ven todo como si fuera correcto, o, al menos, como si estuviera bien.

En segundo lugar, cuando ocurre algo doloroso o dramático se enfocan en la solución o en la salida, es decir, miran cómo van a resolverlo o, como mínimo, cómo sobrellevarlo sin perder la cabeza. No se quedan en el sufrimiento o en la rabia y la culpa, que es lo que nos suele mantener adheridos a los duelos de una forma crónica. Estas personas dice “vale, ha pasado esto, ¿cómo lo supero?”. Y desde luego no se toman nada como algo personal. Pensar que las personas actúan para hacerte daño o porque quieren algo de ti es una idea dañina y normalmente equivocada. El ego te hace creer que eres el centro de la vida de otro o el foco de atención de una empresa, una institución, del gobierno o incluso de los dioses. Esto es ego. Ni tú eres tan importante ni el mundo gira en torno a ti, y las personas que gozan de paz interior lo saben.

Otra cosa que hacen bien es que desdramatizan. Parecen recordad que ya han atravesado otras crisis y que las han superado. Saben que en el universo hay ciclos para todo y asumen que nada es permanente, de modo que no se aferran a las personas, a las ideas y mucho menos a las cosas materiales.

Todos ellos tienen algún ritual personal que les lleva a un estado de paz y calma que, cuanto más lo practican, más se fortalece hasta llegará a ser una segunda naturaleza. Es decir, que saben que las personas podemos cambiar.

Estas son algunas de las actitudes y comportamientos que he observado en la gente que tiene calma y equilibrio en su interior, pero, ¿qué más pueden decirnos los seres espirituales? Y me dijeron esto:

“Sé inteligente y mide los efectos del nerviosismo y la impaciencia en ti, ¿qué le hace a tu cuerpo? ¿Qué pensamientos te genera? ¿Qué comportamientos favorece? No parece que las prisas te hagan sentirte mejor. Cuando estás en la prisa ni estás en ti, y por la tanto, tampoco puedes estar con nosotros. Cuando estás viviendo desde la urgencia o desde la idea de un mundo perfecto, que es imposible, vivirás la frustración constante de darte con la cabeza en un muro, y la soluciones bien sencilla: aparta la mente y ve al corazón. Ahí reside la energía necesaria que te permite ser paciente, comprender sin juzgar, amar sin exigir y disfrutar sin culpabilidad. Es en tu interior donde siempre estuvo la paz, pero tú sueles ir a tu cabeza, donde solo hay barullo y ego. La mente tiene su misión, pero el remanso de paz de tu corazón está dentro del cuerpo, dentro del pecho, y si conectas con ese lugar todo se vuelve ordenado y sencillo, sin exigencias ni dolor. Esta es la manera de vivir que te sugerimos para que mejoren tu salud, tus pensamientos, tus relaciones y tu a prosperidad material. Nada importa salvo el corazón”.

Creo que tenemos muchos más recursos de los que consideramos y utilizamos. Todos conocemos a alguien que es feliz y vive en paz. Si estás leyendo esto seguramente ya has leído sobre este mismo tema docenas de veces, tal vez más. Creo que intuyes cuál es el camino para vivir en paz. Si es así, ¿qué te impide estar en paz? Creo que nos falta práctica. Nos falta ponernos manos a la obra. Carecemos de la voluntad de movernos hacia el objetivo deseado y nos pasamos la semana buscando soluciones fuera cuando, tal vez, ya tengamos todo lo que necesitamos para ser felices, completo y acercarnos a la iluminación. ¿Y si fuera verdad que solo tienes que respirar y centrarte en eso? ¿Te imaginas que bastara estar centrado en lo que haces, y eso fuera la verdadera paz? ¿Y si pruebas?

Yo lo haré ahora mismo. Tengo un postre que compré esta mañana. Me está esperando. Estoy disfrutando solo al pensar que lleva horas en mi casa y que el chocolate se huele desde aquí. No exagero, es que mi casa es muy pequeña y puedo oler el postre desde el sofá. Pero vamos más allá. Me acercaré a por el postre, ¡caray, las calorías! Oh, vaya, ¿voy a dejar que la exigencia estética me fastidien este instante? No, me prometo hacer más ejercicio mañana, conscientemente claro, sufriendo y sudando, pero con gusto, y solo pensar esto ya siento paz. Me acerco a la cocina. Miro el paquetito que contiene mi postre, ¡jope, qué pinta! Es comida basura, que es un día al mes, o cada dos meses, viva el chocolate. Así que me preparo un platito antiguo que tengo, mis cubiertos favoritos, y le doy un calentón al postre ¿por qué no? Que se derrita. Espero pacientemente los 15 segundos que funden el chocolate de mi postre y, ¡vaya, se me hace la boca agua! No puedo pensar en otra cosa, ¡qué capacidad de concentración tenemos cuando queremos, pardiez! Si me llaman ni oigo. Abro el microondas, saco lentamente mi postre, como si fuera una ofrenda. Lo llevo parsimoniosamente al salón. Subo la música, me acomodo en el sofá con mi manta de cuadros y me preparo para meter la cuchara. ¿Poco o mucho? Dudo. ¿Cómo sabrá mejor? ¿Una pequeña cantidad o llenarme la boca con una gran porción? Me decanto por un pequeño bocado, y escucho atentamente el suave sonido que me anticipa el deleite. Finalmente, lo pruebo. Mentalmente digo unas cuántas palabras malsonantes que evito escribir y que dan fe de la calidad de mi capricho y de su maravillosa textura. ¡Qué gozo! ¡Qué alegría! ¡Me aporta paz, sí! Pero observo críticamente que no se trata del sabor ni de su cuidado aspecto, sino de la libertad y placer que acompañan este ritual. Así que la paz, ahora lo comprendo, no estaba en el chocolate, como no lo está fuera nunca. Ni en los sueños logrados, ni en los demás, ni siquiera en Dios. La paz, inequívocamente, estaba en mí. Cuando me centré completamente en el disfrute de este gesto tal vez poco saludable pero sumamente placentero, me permití estar en el momento presente, así que es evidente que ¡se puede! Solo hay que intentarlo. Si mi momento de paz no depende de algo tan tonto como un trozo de pastel, ¿podría repetir este ritual con otras cosas? Si le dedicara la misma atención a otros aspectos de mi vida, ¿cómo me iría? Limpiar la casa, hacer la cama, ir a trabajar, contestar por teléfono… ¿Podrían darme paz los sucesos cotidianos? Si realmente es mi actitud la que me aportó sosiego, ¿podría vivir con tranquilidad otros momentos del día? Sentí que sí.

Tal vez tenemos la idea de que la paz profunda y mantenida es cosa de sabios veganos célibes y rapados que tienen voto de silencio, y no de gente como tú y como yo. Pero no puede ser que vivir con sosiego esta vida esté reservado a cuatro iluminados. Al contrario, si ellos pueden, nosotros podemos. Es un de mis mantras, uno de mis principios básicos. Así que, el pastel (que, por cierto, me lo he comido sin dejar ni una miga) me ayudó a darme cuenta que la paz no puede estar fuera, sino dentro de nuestra mente, que ve la experiencia como algo positivo y que se entrega a ella con toda el alma. Supongo que no hay paz sin alma. Si esto es así, siempre que ponga el alma en algo tendré paz. Probemos.

Tengo que trabajar. Trabajaré con toda el alma. Conscientemente respiraré, sentiré cada palabra, cada encuentro.

Mañana me toca limpieza a fondo, qué rollo. Pero pondré toda mi atención. En cada centímetro de suelo, en cada azulejo, llenado de luz y de consciencia cada rincón de la casa. Ah, y también he de ordenar un armario, que tengo ropa de la época de la Grecia clásica. Toca revisar, tal vez reciclar, regalar. ¡Qué hermosos tejidos! ¡Qué maravilla poder donar algo que no me pongo, pero que me sentaba bien y me hacía feliz! Ahora podrá disfrutarlo otra persona, y pensar eso dibuja una sonrisa en mi cara. Así que, ¿esto era la paz? Poner consciencia en cada acto, en cada palabra, en cada gesto. ¡Qué alegría! Practicaré toda esta semana. ¿Y tú? ¿Vas a esperar a que un gurú del éxito te diga qué hacer con tu vida? Como dice la canción “quizás bastaba respirar, solo respirar, muy lento…” La respiración pausada, consciente, me acerca a mi propio corazón, al lugar recomendado por los maestros para estar en luz. Ahí, donde reside la luz, donde solo hay amor y conocimiento. Ahí donde ya no hacen falta de fuera. Yo he probado. Ahora tú, deja de leer y aplícate. Ahora tú, prueba. Respira y siente la luz que te habita, a pesar del caos exterior puede haber calma en ti. Y ahora, que la paz sea siempre contigo. Y si no te funciona, siempre quedará el chocolate, como dice Axel.

18 Comentarios

  1. Maria Elisa

    Sos muy genial escribiendo !! Parece que te viera comiendo el pastel !!
    GRACIAS !!! …intentaré probar …quiero tener PAZ y romper el círculo de la.ansiedad …que claramente tiene que ver con la exigencia de la.perfección ..
    Gran abrazo desde Buenos Aires !
    GRACIAS MAESTROS !!

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    • Blanca

      Hermoso 🤩

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      • Paloma Garcia de Pablos

        Hola Amada !te he descubierto hace poco y no puedo pasar ni un día sin ver algunos de tus vídeos y hoy he leído tu artículo ,espectacular!!!👏👏👏gracias doy gracias a la casualidad por haberte traído a mi vida ahora sé q va a ser un poco mejor,gracias de nuevo

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        • Conchi

          Que bello escrito!!
          Nos devuelve al lugar donde siempre reside la Paz.
          Muchisimas gracias x compartirlo!! 💞
          Y por recordarlo…🙏

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      • Mariella Canabes

        Hola buenas noches. Hoy por primera ves te escuche y me ha dado muchas calma saber que cuando chica no estaba con depresión por ver la vida que veía a mi alrededor y no me gustaba me sentía fuera de lugar.Soy Mariella Canabes Biava de Chile.
        Mi correo electrónico
        Mariella Canabes Biava @gmail. Com

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  2. María Pilar

    Amada ahí estamos, como te dijo Axel y escribiste en el libro firmado… es maravilloso leerte. Intentare ir a verte de nuevo a Madrid
    Gracias y abrazo <3

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  3. Silvia

    Amada hermosa, me llego al alma tu mensaje y me produjo mucha paz leerlo. Gracias por todo lo que compartes. Que tengas un maravilloso Año 2022 y que se expanda cada día más el amor . Gracias gracias, gracias.

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    • Mirta

      Yo tránsito el camino espiritual hace un tiempo ya,pero cuando perdí a mi hijo al q dios me regalo a los 14 años y al cumplir el los 50 lo llamo a su lado me enoje llore y lo sigo haciendo pero así buscando algo q me haga entender te encontré como a algunos más,y te agradezco tanto q nos des palabras de consuelo q día a día me dan un poquito más de paz,solo gracias x ser como sos.desde argentina bendiciones

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  4. Teresa

    Me encantan tus artículos!. Transmiten tanta paz, luz y alegría.

    Gracias Amada, por compartir con nosotros, tus experiencias y sabiduría.

    Un abrazo de luz muy fuerte

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  5. María de Jesús García Huerta

    Me encanta tu manera de escribir, disfruto mucho leerte. Gracias por tanto Amada. 🙌🏼😘🥰
    Saludos desde Morelia, Michoacán, México.

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  6. karla villarreal

    Que puedo decir wtucno sepas y que te lo dicen muchas personas, solamente decirte que soy muy afortunada en poder ser una de tus alumnas y apenas obtuve el curso nivel 1. Y estoy fascinada. Gracias y bendiciones

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  7. TERESITA

    AMADA, HACES MI VIDA MAS BELLA Y MAS SERENA. CADA VEZ QUE TE CONACTO ME CENTRAS.GRACIAS.

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  8. Maria Orfilia Ciro B

    Amada gracias por existir, el universo te puso en mi camino, pues como todo ser humano soy un ser de búsqueda a pesar de mi edad, estoy segura que empezaré por descubrirme y lo hare a partir del mes de febrero cuando pague el primer taller de los registros.
    Bendiciones infinitas

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  9. Marianela Sánchez

    Me encanta lo práctica que sos, siento que me habla una amiga, una mujer común como yo, con altos y bajos, que trata salir de la espiral loca para encontrar el sentido de estar en esta vida. Gracias con vos he aprendido tanto! Bendiciones un abrazo desde Costa Rica

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  10. Maria Fernands Saenz

    Gracias Amada, me encanta tu forma práctica y sencilla de transmitir.,eres especial. No me pierdo uno solo de tus videos y escritos. Me ayudan mucho.
    Gracias

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  11. Bibi Campi

    Amada te quiero de corazon!! me emociono cuando te veo y escucho tu canalizaciones con los maestros sus mensajes me llenan el alma!! Gracias Gracias Gracias!! un gran abrazo de luz

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  12. Paula Cortés Bocca

    Gracias por mostrarnos esta forma lúdica y sencilla de ser conscientes en cada acto, por cotidiano que sea. Me encanta!!

    Muchas gracias por compartir.
    Un fuerte abrazo.

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  13. Sara Segovia

    Gracias Amada… por tan lindo mensaje, todo está en nosotros, que ayuda tan grande e incondicional nos das. Un abrazo..!!!!!

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