Contra lo que puedas pensar, es sencillo hablar con el Creador, con los seres espirituales que nos rodean y con las almas de los fallecidos. Eso se llama canalización espiritual, y es sencilla porque todo es energía, absolutamente todo, aunque en diferentes formas. La relación entre unos seres y otros es posible y fácil si ambas partes quieren, y “ellos” siempre quieren.
¿Para qué van a querer comunicarse contigo unos seres de frecuencia elevada que no tienen cuerpo ni viven en la Tierra? Pues porque su misión es ayudar a la evolución de los demás y a la instauración de la luz en la Tierra. Por eso, siempre que los llames estarán preparados para asistirte.
Lo repito: las dificultades en la comunicación o conexión entre la humanidad y los seres de luz —u otras presencias y energías— dependen más de nosotros que de ellos.
1. No creo en ellos Una de las principales dificultades de nuestras conexiones es no creer en su existencia, en su misión y en su cercanía. Cuando alguien cree que estos seres luminosos no existen, va a negar cualquier experiencia. Incluso aunque sienta, vea o escuche claramente una presencia, se aferrará a “no existen, es imposible, así que me lo habré inventado” o “lo habré soñado”.
Es legítimo no creer algo hasta que no hay pruebas, pero si abres tu mente a la posibilidad de que están y quieren ayudarte, estarás dando el primer paso hacia esa experiencia.
Te sugiero que admitas la duda razonable: ¿y si existen y quieren ayudarme? ¿Qué puedo perder?
2. No sé cómo son ni cómo se llaman Voy a describirte lo que yo percibo y a darte algunos nombres. Así verás que, aun con esa información, tú decides si quieres creer en ellos y llamarlos o no.
Yo percibo ángeles, arcángeles, guías espirituales, maestros ascendidos y a Dios. Normalmente recibo su imagen, una alteración en el cuerpo físico y palabras que escucho —igual que si alguien me hablara muy cerca— o que siento dentro de mí.
Aunque digo “ver”, no se trata de ver con los ojos físicos, porque si fuera así todo el mundo los vería en el mismo momento que yo. Pero como percibo imágenes, digo que “los veo”.
¿Cómo son? Hay muchos, pero en general son seres muy grandes, luminosos y no tienen un cuerpo como el nuestro, sino que son como nebulosas de luz o cuerpos energéticos poco definidos. Siempre muestran un color, un objeto o una clave para que yo conozca quiénes son o, al menos, su misión y su rango. Su energía me dice quiénes son y, si no lo dicen, es que no es importante en ese momento.
Respecto al nombre, tampoco es relevante. No lo necesitas en absoluto.
Una de las razones por las que no dicen su nombre es porque no podemos ni pronunciarlo. Por eso hemos adaptado estas presencias a nuestra cultura, creencias, iconografía y fonética. La otra razón, y la más relevante, es que no importa cómo se llame un ser de luz que te da un mensaje o un consejo. ¿Qué más da?
3. No es tan sencillo Las sociedades han ido cambiando y, por grandes intereses relacionados con el poder y la economía, nos han ido convenciendo de que no tenemos ayuda desde fuera o de que es imposible alcanzarla. Pero no es así. La canalización espiritual es una práctica abierta a todo el que desee practicarla.
Nuestros guías y maestros espirituales están deseando que les pidamos asistencia para poder ayudarnos. ¿Qué sentido tendría que tengamos ayudantes que lo saben todo y no podamos comunicarnos con ellos? ¿Sería justo que fuera difícil solicitar su apoyo? ¿Realmente podría ser algo reservado a unos pocos?
No. Mi experiencia es que no. Si entre el 95 % y el 98 % de los miles de alumnos que tengo han podido notar su presencia o canalizar sus mensajes, es que todo ser humano puede hacerlo de una forma sencilla.
4. No tengo guías Todos tenemos guías espirituales. Todos tenemos maestros de luz que nos acompañan cada día. ¿Incluso las personas que viven constantemente en la maldad? Sí, incluso ellas.
La diferencia entre unos y otros es que unos atienden a sus “profesores” y otros no. Todos tenemos libre albedrío y un equipo enorme de seres de luz para poder cumplir nuestra misión, pero unos siguen su corazón —donde realmente percibimos lo espiritual— y otros no. Solo es eso.
5. No puedo o no sé hacerlo ¿Qué necesitas? Querer comunicarte con ellos y practicar cada día.
¿No tienes un método? Un camino estructurado, sencillo y probado por miles de personas puede darte más confianza. Busca una escuela que te enseñe a canalizar a los seres de luz y ponte a practicar.
Sin embargo, incluso sin método, los requisitos incluyen la voluntad (querer), estar abierto, estar presente, dedicar un rato cada día en silencio y permitir que llegue lo que tenga que llegar. Los métodos ayudan, para eso están, pero no necesitas nada extra que no tengas. Tú puedes hacerlo y puedes aprender cómo hacerlo.
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6. No lo merezco ¿Sabes cuántas personas no se sienten merecedoras del amor del Creador? ¿Cuánta gente siente que no merece todo lo bueno que le ocurre?
Normalmente esta idea procede de la niñez: se murió otro bebé y creemos que no merecemos vivir; se separaron los padres y pensamos que fue por nuestra culpa; si no somos buenos en algo —estudios, deporte—, creemos que no merecemos lo bueno que nos rodea. Es lógico pensar eso cuando eres un niño.
Ahora ya puedes corregir esta idea. Realmente, ¿por qué razón un ser humano merece todo lo bueno y otro no?
Si lees la Biblia u otro libro sagrado entenderás lo incongruente que es pensar así. Si estudias biología entenderás que todos somos iguales, aunque con pequeñas diferencias. Si lees la historia de la humanidad verás que quienes han llegado más lejos no eran solo los más inteligentes o los más fuertes, sino los que más creían en sus posibilidades y entrenaban sus habilidades.
¿Lo ves? No se requiere tener un don ni haber practicado desde la infancia. Puedes comunicarte con ellos desde este mismo instante aprendiendo y practicando canalización espiritual.
7. No me lo creo Claro, de nada sirve lo que yo te digo si decides creer que no se puede, que no lo mereces o que comunicarse con estos seres invisibles es imposible. Nada que hacer.
¿Qué te ha llevado a creer que no se puede? ¿Qué te hace pensar que tu Creador te ha dejado tirado en la Tierra? ¿Podrías probar unos minutos a creer que es posible, sencillo y que tú también puedes?
Prueba unos minutos y observa cómo te sientes. ¿Estás mejor o peor?
8. No sé qué decirles ¡Hay muchísimas cosas de las que hablar con ellos! Empieza por preguntar qué necesitas saber hoy. Seguramente recibirás una oleada de paz o notarás una extraña calma.
Y ahora ve un poco más allá…
Respecto a tu salud, ¿imaginas consultarles cómo resolver un conflicto personal? ¿Qué pasos dar en tu vida para seguir evolucionando? ¿Cómo mantener tu fe en los momentos duros?
Y así, ¡todo lo que se te ocurra! Son tus guías, lo saben todo y están deseando colaborar contigo para que logres tu meta espiritual en esta vida. Y si no sabes cuál es, ¡pregúntales!
Además, puedes invocarlos solo para sentir sus cualidades. Por su elevada vibración, su sola presencia puede aportarte calma cuando tengas ansiedad, paciencia cuando quieras saber el futuro o amor cuando te sientas triste o solo. No hay límites para nuestra relación con ellos.
9. No los veo ni los oigo ¡Ni falta que hace! ¿No has sentido alguna vez que un amigo te necesitaba y acertaste? Incluso sin hablar, las personas podemos percibir lo que ocurre.
Hemos perdido la práctica, pero es posible volver al corazón, que es lo que necesitas para encontrarte con ellos.
Aunque no veas ni escuches nada, siempre están a tu lado. Basta con que los sientas en tu interior.
10. No responden como yo espero Eso es cierto. El “cielo” no responde como tú quieres, sino como tú necesitas.
Si preguntas por una decisión, no decidirán por ti, porque tienes libre albedrío. Si preguntas cómo terminará una situación, pueden decirte: “No te preocupes, todo pasará”.
¿Te han respondido? Sí, pero no como querías, sino de una forma que te ayuda a desarrollar paciencia, aceptación y paz.
11. No me resuelven los problemas No. La canalización espiritual no soluciona conflictos ni hace magia. Su objetivo es recordarte las herramientas que hay dentro de ti para afrontar lo que te ocurre.
No pueden decidir por ti ni eliminar obstáculos, pero sí darte fuerza y claridad para que actúes.
12. No me fío de lo que recibo Esta es una de las dudas más frecuentes. Percibes algo y piensas: “Me lo habré inventado”. Y así bloqueas el proceso.
Tu canal nunca se cierra. Tu capacidad no desaparece: se fortalece si practicas y se debilita si no, pero sigue ahí.
¿Cuántas veces has tenido una intuición acertada? ¿Qué pasó cuando la seguiste?
Confía en ti. ¿Tiene sentido que otra persona hable con tus guías por ti? ¿No sería mejor que confiaras en tu propia conexión?
13. No quiero hacerlo Y está bien. No hay ninguna obligación de creer en los seres de luz o en Dios. Nadie te obliga a rezar, pedir o meditar.
Eres completamente libre. Por eso he escrito este artículo. Para ayudarte.
No importa si tu madre está viva o ya no. Tampoco importa cómo es —o era— vuestra relación.
Hoy quiero darle a esa mujer la importancia que tiene: si no es por ella y por tu padre, no estarías aquí. Punto.
Te guste o no. La quieras o no. Incluso aunque no la hayas conocido, ella es la mujer más relevante de tu vida, pues sin ella no estarías aquí.
Poco importa si eras un bebé deseado o no, si te esperaban o llegaste por sorpresa. Eso influye en tu vida, evidentemente; sin embargo, agradecer la vida es algo que va a ayudarte desde el mismo instante en que pronuncies esas palabras.
Di en voz alta: Gracias por la vida.
Di: Gracias a ti, a vosotros, estoy aquí para seguir evolucionando, aprendiendo y disfrutando.
Puede que seas de esas personas que han tenido una infancia muy complicada, por no decir algo más fuerte. Tal vez crees que no tuviste suerte con los padres que te tocaron. Es posible que no hayas recibido su amor o, peor aún, que hayas sentido su desprecio o su rechazo.
Muchos seres humanos se han criado así. Unos han seguido viviendo como víctimas y otros han trascendido ese pasado, siendo ahora adultos en pie y, muchos de ellos, padres y madres excelentes.
Entonces, si conozco las consecuencias que el desamor o la ausencia tienen, ¿cómo puedo invitarte a darles las gracias? Pues porque es bueno para ti. Lo he comprobado. Funciona. Pero no me hagas caso —¿qué sabré yo?—, solo pruébalo.
Venga, no te distraigas. Si quieres mejorar tu vida, ahora es un buen momento. Nunca es tarde. Di en voz alta: Gracias por la vida. Me diste lo que pudiste darme. Ahora yo haré algo bueno con ello.
Si puedes, haz una leve inclinación como gesto de respeto y honra.
Siéntelo. Respira. Deja que resuenen estas palabras en tu corazón. Permite que vengan pensamientos o recuerdos. Repítete: "Gracias a ti estoy en la vida".
¿Por qué te tocó una mamá así? No lo sé, pero sí sé una cosa: esta mamá, esta familia, te han permitido llegar al mundo y crecer —física, emocional y espiritualmente—.
A continuación, te describo varios casos ficticios, pero inspirados en situaciones reales, para que puedas entender por qué suceden las cosas y por qué viniste al mundo en ese momento y en ese lugar.
Cuando pregunto a los maestros espirituales por qué una pareja tiene un hijo, me dan múltiples razones. ¿Qué razones hay para que se permita la llegada de un alma si sus padres no quieren —o dicen que no quieren—?
Quizá los padres, o uno de ellos, tengan que aprender a poner límites. Tal vez ambos deban aprender a colaborar, a ayudarse, a apoyarse.
Si buscamos la causa en vidas anteriores, a veces las parejas sacrificaron un hijo ya nacido o abortaron y ahora, quieran o no conscientemente, “deben” traer una vida al mundo y cuidarla.
¡Cuántas veces tener un hijo ha justificado la unión de una pareja que no era aceptada por la familia! Llega ese hijo para unirlos a todos, no para separarlos.
Y también, ¿en cuántas ocasiones una persona intenta mantener una relación, una situación social u otros intereses a través de un nacimiento? ¿Cuántas veces un bebé ha facilitado una ruptura o la adquisición de bienes o posición social?
¿De verdad ninguno de los dos progenitores deseaba que pasara esto? En el pasado, la anticoncepción era un tema tabú, pero hoy en día que un adulto alegue desconocer los métodos de control de la natalidad no resulta muy creíble. Por tanto, no siempre nos han contado la verdad.
Y, además, si la vida llega es por deseo de la Fuente, del amor universal. Estás aquí porque debes estar aquí.
Cuando ha habido una muerte en la familia y, al poco tiempo, llega un bebé, la alegría y el dolor se mezclan constantemente.
Si ha muerto un bebé y enseguida llega otro, lo hará en una fase de duelo. ¿Habrá alegría en esa casa? Puede que sí. ¿Y sentimientos de culpa, reproches o miedos? Muy probablemente también.
¿Entiendes ahora por qué muchos padres, y especialmente madres, no pueden dar todo el amor al nuevo hijo? Basta con ponerse en su lugar y sentir el miedo a que la historia se repita. Algunas personas llegan a pensar que, “para no sufrir, es mejor no amar”.
Termino con otro ejemplo. Si miras la historia de la humanidad, verás lo importante que ha sido tener hijos: para aportar mano de obra, para heredar el apellido y las propiedades o para servir a Dios.
En tiempos no tan lejanos, muchas mujeres eran rechazadas si no eran fértiles o si no lograban casarse, y eso podía llevarlas a situaciones extremas. Tener hijos era casi obligatorio, aunque no los quisieras. ¿Lo entiendes mejor ahora?
Tu madre y tu padre lo hicieron lo mejor que supieron.
Si tenían un hijo enfermo, se volcaban en él. O, en ocasiones, desatendían a unos para cuidar a los más fuertes, como ocurre en la naturaleza. ¿Es bueno o malo? Yo no lo voy a juzgar; solo te invito a comprenderlo desde la empatía.
Si fueron padres muy jóvenes, comprende su inmadurez. Si ya tenían varios hijos, comprende su agobio. Si estaban cuidando a alguien enfermo, imagina su dolor y sus limitaciones.
Si no conoces las circunstancias de tu concepción, pide al cielo que te ayude a comprender que todo el mundo hace lo mejor que puede. Si ignoras tu historia, intenta imaginar qué pudo suceder.
Ahora vuelve al presente. Sea como sea, estás aquí por ellos. Puede que no quisieran que vinieras o no supieran amarte como necesitabas, pero tú sí puedes poner amor en tu historia.
Puedes mirar el pasado con amor y agradecer que has llegado hasta aquí. Si estás leyendo esto, tienes dentro la mitad de tu madre y la mitad de tu padre, con sus cualidades y sus talentos. Reconócelos. Vienen de tus ancestros.
Estás en este mundo porque tienes que estar: eres imprescindible.
Da las gracias a tus progenitores, como sean, y especialmente a tu madre. Una cosa es gestar y parir, y otra criar y amar… pero eso lo dejamos para otro día.
Feliz Día de la Madre a todos. Porque no todo el mundo tiene hijos, pero todo el mundo tiene madre.
¿Recuerdas esa etapa en tu infancia en la que te pasabas el día preguntando “¿por qué?”? Yo sí la recuerdo, ja, ja, ja. A los padres no les hacía ninguna gracia, pero preguntar es la única manera de obtener respuestas. Tal vez desde niña ya apuntaba maneras para descubrir esas preguntas de coaching para mejorar tu vida que hoy comparto contigo.
Luego, en el colegio, el instituto y la universidad, seguí siendo una de las preguntonas de la clase. ¿Por qué? Porque quien no pregunta no aprende, y si no aprende, no evoluciona. Así que ¡que vivan las preguntas! Pero, ¿cuáles?
Tal vez sepas que me licencié en Periodismo, aunque apenas trabajé en ello —solo unas prácticas y una colaboración en radio—. Allí aprendí algunas cosas importantes, pero el arte de no hacer preguntas estúpidas y el de hacer las preguntas adecuadas lo aprendí mucho después.
En un curso de “Habilidades para la relación de ayuda”, el profesor vio en mí una gran capacidad para entender el mundo del otro, para empatizar. En ese curso se aprendía a escuchar a alguien que está sufriendo y, sobre todo, a no cotillear ni investigar sobre lo ocurrido. Al contrario, nos enseñaron a entender a la persona por encima de todas las cosas, que es la base de lo que yo enseño ahora en el curso de escucha. Creo sinceramente que tanto saber escuchar como saber responder pueden mejorar tu vida. Ahora mismo.
¿Cuánto te molesta que te hagan preguntas impertinentes cuando estás contando algo muy importante para ti? Por ejemplo, si estás mal porque se ha roto tu relación de pareja, ¿cuánto te ayuda que te pregunten el motivo, cómo habéis quedado o qué vas a hacer? Escuchar es eso, simplemente prestar oídos, atender al otro. No hacen falta muchas preguntas.
¿QUÉ ES EL COACHING Y POR QUÉ AYUDA?
El arte de preguntar es como muchos definen el coaching. Hace casi veinte años que me formé como coach personal, ejecutivo y empresarial —título largo, lo sé, pero es así—. Desde el primer día supe que encajaba en esta profesión y que me serviría para mucho más de lo que podía parecer en aquel momento. Y así fue. No solo he llevado algunos procesos de coaching, sino que he aprendido a desarrollar las mejores preguntas de coaching para mejorar tu vida y obtener grandes resultados en el menor tiempo posible.
Pero no se triunfa sin coherencia, así que yo me hago una sesión de coaching a mí misma cada semana. Sí, yo a mí, cada semana o cada dos como máximo.
¿De dónde viene este palabro y por qué no lo hemos traducido? “Coach” en inglés es “entrenador”. Pero en español puede sonar a algo relacionado solo con el físico, el ejercicio o el deporte. Aplicado a la vida en general, un coach es ese amigo sincero, realista, que te ayuda a ponerte metas y a alcanzarlas.
Aunque el coaching nació hacia los años 80 y sigue de moda, no es terapia, no sustituye a un psicólogo y no todo el que ostenta el título de coach es bueno en ello. A pesar de ser procesos limitados en el tiempo, no suelen ser baratos y, como sabes si me sigues, siempre tengo en cuenta a las personas con más dificultades económicas.
Por eso, quiero enseñarte a hacerte las preguntas de coaching para mejorar tu vida más necesarias, mas poderosas y más motivadoras para mejorar tu autoestima y seguir creciendo. Te pongo un ejemplo.
Imagina que te propones dedicarte a las terapias, pero no tienes suficiente seguridad aún. Puedes pagar diez cursos de esos de “hazte rico con tu don”, pero si no eres bueno en eso ni crees en ti, no servirán de nada.
PREGUNTAS DE COACHING PARA MEJORAR TU VIDA Y TU CARRERA
La honestidad está al servicio del éxito, así que, si quieres dedicarte a las terapias o emprender, yo te preguntaría:
¿De dónde nace tu proyecto de vivir de las terapias?
¿Es una idea tuya o de otros?
¿Tienes la formación necesaria y suficiente para comenzar o continuar tu carrera de terapeuta? Si la tienes, ¿qué te asusta? Si no la tienes, ¿es ético realizar un trabajo para el que no tienes cualificación ni experiencia?
De eso que te detiene, ¿por dónde puedes empezar a eliminar obstáculos?
¿Y cuál es la imagen de ti que tienes dentro de un tiempo? Es importante que puedas medir cuándo lo has logrado, ¿cuál será la señal de que lo has conseguido?
Y así hasta profundizar en las razones que te han llevado a tener ese proyecto y las creencias que te limitan, para poder ayudarte a eliminarlas.
Ojo, el coach, por bueno que sea, no hace magia. Un coach debe enseñarte a ser realista, a decirte la verdad, a tomar medidas, a marcar tiempos y límites y, sobre todo, a ser coherente con tus creencias, pensamientos, energía personal y situación en el presente. ¿Cuántas veces alguien ha tenido en cuenta tu edad, tu familia, tu estado de salud, tus principios, etc., para ayudarte?
Esa es la diferencia entre un buen entrenador y cualquier otra cosa.
Por eso he pensado en enseñarte la forma de pensar de un coach profesional. Imagina que lo eres y reúnete contigo una vez en semana, aunque sea media hora. Hazte una sesión —algo como lo que acabas de leer— y termina siempre con un propósito pequeño y realista, ¡y con unas palabras de ánimo! Como harían tus guías espirituales, como haría un profesional.
¿Crees que notarás algún cambio en ti? ¿Imaginas lo que puedes lograr si te haces las preguntas de coahing para mejorar tu vida correctas? Yo sí.
COACHING ESPIRITUAL, CONSULTANDO A TU GUÍAS
Si desarrollas la capacidad de hacer buenas consultas y aprendes a indagar podrías utilizarlo también con tus propios Guías. Incluso las personas que mejor canalizan la voz de los seres de luz dudan, a veces, de qué preguntas hacer. Ellos responden siempre a lo que les consultamos pero hay grandes diferencias en las respuestas según lo que preguntes.
No es lo mismo preguntar se "debes" hacer algo que consultar "qué paso te recomiendan" o "qué actitud te ayuda a mejorar tu situación". ¿No sabes cómo obtener mensajes más útiles? Piensa en lo que realmente quieres consultar, abre tu mente y haz preguntas abiertas que te den la máxima información posible. Y sobre todo indaga en lo que está en tus manos, no en lo que depende de otros, del tiempo, del destino... Así siempre tendrás opciones a tu alcance.
Si no sabes por dónde empezar pide a tus guías que hagan lo que mejor se les da, el coaching espiritual; es decir, apoyarte para que logres lo que tu alma vino a hacer. Termino con una pregunta que te devuelve la responsabilidad: ¿A qué esperas?
Las distintas culturas han creado sistemas de pensamiento diferentes sobre el ser humano. Los platónicos valoraban el alma frente a todo lo demás. Los epicúreos y los hedonistas estimaban el placer como algo realmente importante, restando importancia al cuerpo físico. El judeocristianismo tomó las ideas platónicas y habló del sacrificio del cuerpo como camino para llegar a Dios.
Personalmente, opino que todos los extremos son inadecuados. Ni somos solo alma ni solo importa el cuerpo y, mucho menos, son entidades separadas. En este planeta, sin la una no existiría la otra.
Actualmente, ¿cuál es la tendencia? Vemos en los medios de comunicación y en la cultura en la que estamos inmersos que el cuerpo parece ser lo primero. Sin embargo, no se habla tanto del cuidado del organismo como del aspecto que presenta al exterior. Por eso, en la era de la imagen, se privilegia un buen aspecto frente a una buena salud.
¿En qué me baso para decir esto? En que están más llenas las peluquerías y las clínicas de estética que las consultas de nutricionistas, por poner un ejemplo. Parece que importa más ser atractivo que estar sano y, por supuesto, mucho más que el desarrollo espiritual. El problema no consiste en que nuestras culturas quieran que seamos atractivos, sino en intentar vencer la edad, ser eternamente jóvenes, atractivos y fértiles en detrimento del crecimiento espiritual.
¿Qué aporta el desarrollo del espíritu en el terreno del cuerpo? En primer lugar, si yo consulto a los seres de luz a los que canalizo habitualmente, su respuesta es: “Os sugerimos cuidar vuestro cuerpo para poder realizar vuestra misión en la Tierra”. Es decir, que, según ellos, no somos dos partes unidas ni dos cosas independientes —cuerpo y alma—, sino que nuestra alma crea, elige y modifica el organismo físico para cumplir sus objetivos espirituales.
Así que no deberíamos decir “yo y mi cuerpo” o “tengo un cuerpo”, sino “yo soy cuerpo, alma, sensibilidad, etc.”.
CUERPO FÍSICO, ¿ENVASE O TEMPLO DEL ALMA?
La razón de haber privilegiado el aspecto físico es que la vista es un sentido que aporta mucha información de un modo muy rápido. Cuando ves a alguien por primera vez, sacas conclusiones o te creas una idea de cómo es más rápidamente que si tuvieras que hablar con ella, ¿no es cierto?
Además, desde que el mono evolucionó a homínido —que se pone de pie y camina sobre dos patas—, la vista ha sido un elemento fundamental para distinguir a los amigos de los enemigos y de las presas, incluso a grandes distancias.
Hay que añadir que quien salía a cazar era el macho, es decir, el varón, y la hembra —la mujer— se quedaba cultivando, cocinando, cuidando… Eso significa que el hombre desarrolló más la vista, la orientación, la fuerza física, etc. La mujer tuvo que desarrollar el oído para escuchar el llanto de los más pequeños, así como la observación de los detalles.
¿Sabías que muchos de los frutos y hortalizas que comemos son muy tóxicos si no se ingieren en su punto de madurez? Por eso somos tan sensibles a los colores, a los detalles, a los sonidos y a los olores.
En el terreno sexual, ¿quién mandaba? El macho. Y, como este elegía según lo que veía, las hembras empezaron a presentarse de modos más atractivos a los ojos del hombre. Si echas un vistazo a la historia de la humanidad, ¿quién se ha adornado y engalanado más: los hombres o las mujeres? Esa es la base, pero ha llegado hasta los tiempos actuales.
Finalmente, en la era de la imagen —la informática, la tecnología, la inteligencia artificial—, todos estamos expuestos a ser aceptados o rechazados por los demás a la primera. O encajas o no encajas en un grupo, en una fiesta, en un trabajo… Así que, ¡hala!, a vestirse como mandan los cánones.
Y, con tal de encajar, hombres y mujeres —pero mucho más las mujeres— hemos llegado a someter el cuerpo de diversas formas, muchas de ellas aberrantes.
¿Quieres ejemplos?
Las mujeres jirafa (Tailandia), los platos labiales (Etiopía), los pies de loto o “lotos de oro” (China), los corsés (Europa occidental). Me pregunto qué opinan nuestros guías espirituales de esto.
Actualmente, se recurre a la cirugía estética: aumento de pecho, abdominoplastia, ponerse o quitarse grasa de las nalgas, retoques para hacerse los ojos más grandes, la nariz más pequeña o la barbilla más masculina. Y no olvidemos extirparse las costillas flotantes para mantener una cintura estrecha, algo que se da especialmente durante la juventud, pero que se ensancha al envejecer.
Hago una pausa… Tienes que ver cómo se ríen los guías espirituales, por no llorar, claro. ¿Cómo puede ser que el cuerpo nos parezca un envase que no debería mostrar signos de envejecimiento ni las cicatrices de la vida? Los accidentes, las enfermedades, los partos —en el caso de las mujeres—… Todo esto va a marcar el cuerpo humano, haciendo de él un mapa en el que pueden leerse los avances y los retrocesos, los pasos de crecimiento y los parones, el amor y el desamor —dicen los maestros—.
Pero ¿llegamos a morirnos de hambre por entrar en determinada talla? Sí. ¿Puede la presión social causar problemas mentales graves? Sí. ¿Qué dicen nuestros maestros sobre ello?
CANALIZACIÓN SOBRE EL CUERPO
Como canal espiritual les he pedido que nos den un mensaje sobre este tema, aquí lo tienes:
“Tu cuerpo es un templo perfecto que se expresa y se modifica según tus avances y tu propia vibración. La idea que tienes sobre su perfección es diferente a la nuestra, porque, para nosotros, ya eres perfecto. Lamentablemente, te dejas llevar por otros para ser aceptado cuando, en realidad, lo importante para ti sería que tu alma brillase en cualquier contexto, en cualquier grupo.
Desearíamos que llamases la atención por tu luz, por tu capacidad de amar y por tu alma pura, y eso, además, convertiría tu cuerpo en un hermoso cuadro perfecto sin esfuerzo, sin retoques, sin intervenciones.
Tu belleza no entra en ninguno de los cánones de belleza actuales ni pasados, porque cada ser es único. No debes mirarte por fuera, sino poner la atención en tu alma y preguntarte: ¿quién soy?, ¿qué he venido a hacer?, ¿cómo lo voy a lograr?
Y, con cada paso de crecimiento y de amor hacia ti y hacia los otros, tu organismo ganará salud, belleza exterior y brillo. El organismo se acompasa al crecimiento del alma.
Por eso, todo aquel que tiene luz en su interior y la muestra es naturalmente atractivo. No guapo o perfecto, sino alguien que atrae a los demás a su lado de modo natural. No hay trucos, no hay filtros ni trampas ni alteraciones. El cuerpo se adapta al alma; el alma influye en el cuerpo.
Si fuera al revés, todos aquellos que se ven hermosos, por fuerza, lo serían también por dentro, y no ocurre así. Ocurre al contrario”.
Espero que revises tus creencias e ideas sobre tu físico. Sé consciente de cómo te tratas a todos los niveles. No olvides que, si te amas, tu cuerpo —que es alma encarnada— también lo expresará.
Cuando compartí cartel con la médium Marilyn Rossner en Valladolid, ella predijo que la próxima guerra no tocaría a España. El mensaje era sobre España porque ella estaba aquí, pero, ¿y los demás países? Yo no puedo ni quiero evitar pensar en otros países, en otras personas, así que, ¿qué nos dicen los seres de luz que canalizo? Esta es nuestra última conversación.
—Queridos, ¿qué está pasando?
—Las fuerzas oscuras de las almas de los seres humanos salen a la luz en un continuo esfuerzo por triunfar sobre el bien. Ellos luchan por causar dolor como forma de control y de poder. Las guerras —todas— empiezan por el deseo de alguien de tener o creer que tiene más poder que otro y lo ejerce a través del control económico. ¿Cómo se hace? Primero, las personas se dejan llevar por su necesidad de sentirse únicas, importantes, imprescindibles, mejor dicho. Entonces amenazan a los demás con su poder político, armamentístico y económico, pero en realidad el control es con el miedo y el dolor. Si solo fuera con lo económico, no podrían con la fuerza de la humanidad, pero cuando os amenazan con la muerte de los vuestros, con la invasión de vuestro territorio o con el control de vuestros movimientos, pensamientos y credo, entonces sí que os atemorizan. Y al provocaros miedo, ¿qué ocurre? Aumentan la tristeza, la enfermedad, la dependencia, la parálisis… y se genera la compra compulsiva de algunos productos, lo cual provoca escasez y aumento de precios. Ellos siempre ganan.
—¿Qué podemos hacer?
—Seguir viviendo. Seguir confiando en que esto es solo una fase. Seguir adelante, con precaución, pero sin tomar decisiones impulsivas en función del noticiario y de la prensa. Es el momento de conectar con la Tierra y detectar lo que realmente está pasando y veréis que, como siempre, la guerra la gana el terror. Eso mata más que las bombas, más que las balas y las espadas.
—¿Queda mucho tiempo sufriendo estos conflictos creados?
—Siempre os decimos que duran poco y siempre vemos que para vosotros es demasiado. El tiempo de un conflicto es realmente breve, pero el ser humano se desconecta de su propia naturaleza y de su capacidad de cambiar los acontecimientos y todo se alarga mucho. A más plazo, peores noticias y más miedo. Y entonces se alarga de nuevo. Nuestro consejo es que os concentréis en la fuerza de los gobiernos, de las empresas, de los soldados, de los individuos. Nuestra petición es que os centréis en la unión y no en la separación. Que recordéis que lo que afecta a uno os afecta a todos y que todos sois lo mismo.
Respecto a las ideas, imaginad con detalle y pasión cómo las guerras terminan. Visualizad la firma de tratados, un nuevo estado de equilibrio, una limpieza de errores y tensiones… Eso es crear un egregor de paz en vez de mantener un egregor de lucha.
—¿Realmente tenemos poder sobre lo que ocurre?
—Realmente sí. El ser humano ha olvidado que para estar en equilibrio con lo que le rodea ha de estar en equilibrio con sus vecinos, con los países con los que comparte fronteras, con su propio corazón. ¿Da paz a tu corazón temer que los obuses destruyan tu casa y partan tu vida en dos? No, no le da paz. ¿Tiene alguna ventaja pensar así? No para ti, pero sí para los creadores de la guerra. ¿Es realista que tus pensamientos puedan detener una batalla? Sí, si se mantienen fuertes en el tiempo y se unen a los de otros.
—¿Cómo hacemos eso?
—Enviad oleadas de amor a los lugares de conflicto, pero también a los despachos de quienes generan estos conflictos. Ved con vuestra mente y vuestro corazón cómo se retiran los ejércitos, cómo se levantan las banderas de paz y cómo se curan los heridos. Visualizad cómo se intercambian pacíficamente los prisioneros de dos bandos. Ved la paz, sentid la paz, atraed la paz.
—Pero, ¿por qué ocurre esto?
—Siempre ocurre y siempre ocurrirá. En la evolución del alma que viene a la Tierra no hay antes ni después, solo existe el ahora. Por más que la humanidad evolucione en algunos aspectos, sigue quedando mucho margen para la evolución, así que siempre habrá conflictos en este planeta de colores. ¿Qué hacer? Salid de la rabia y del dolor. Salid del terror y del pánico y mantened la fe. Entonces las contiendas se acortarán en el tiempo y serán más suaves. Podéis dar conciencia si estáis unidos, si seguís viviendo y trabajando a pesar de la guerra; si nadie os para, el enfrentamiento pierde fuerza.
—¿Cuál es vuestro papel en esto?
—Calladamente observamos vuestras dudas, vuestras incertidumbres… En silencio susurramos que el camino correcto es la paz interior, continuar con la vida, seguir viviendo y ver la paz que reside, como una semilla, en todo conflicto. Esto es la prueba de vuestra fe, de vuestra fuerza y de vuestra unión. Cuando las cosas se ponen realmente mal, ¿eres generoso? ¿Eres solidario? ¿Tienes miedo o sigues creyendo que todo tiene un por qué evolutivo y superior?
Las guerras os unen, os aproximan en el dolor y el pánico. Esto que ahora sienten Europa o Estados Unidos es lo que sienten decenas de países en el planeta sin tener un solo año de paz. Estáis conociendo lo que otros ya pasaron pero que, con el tiempo, se olvida. Estabais muy cómodos dando todo por hecho, por controlado, y esto os enseña que todo es mutable, cambiante, inesperado y que todo lo que sucede os permite crecer en generosidad, en fuerza y en fe.
—¿Algo más que tengamos que saber hoy?
—Ya sabéis la tarea encomendada a los trabajadores de la luz en la Tierra. Ahora, llevadla a cabo. No estáis solos.
¿Recuerdas esa etapa en tu infancia en la que te pasabas el día preguntando “¿por qué?”? Yo sí la recuerdo, ja,... Lee más: PREGUNTAS QUE MEJORAN TU VIDA
NUESTRO CUERPO ES ENERGÍA ENCARNADA Las distintas culturas han creado sistemas de pensamiento diferentes sobre el ser humano. Los platónicos valoraban... Lee más: CUERPO Y ALMA: MATERIA Y CONSCIENCIA